Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘CUENTOS DE ATIZA’ Category

En la librería de Atiza igual salían libros en manos de clientes, que entraban clientes que se quedaban en ella como libros. El librero Atiza sabía distinguirlos por el timbre quimérico de la voz apenas intercambiaba con ellos media palabra, o al cruzarse fugazmente con su mirada inverosímil, o al sorprenderlos en sus gestos fascinantes. Una vez clasificados, los ubicaba Atiza cuidadosamente en la sección que mejor convenía de las estanterías de su memoria; y en el curso del año, según despachaba libros, en la operación incluía de vez en cuando como regalo un ejemplar de cliente con buena trama en edición verbal.

 

Anuncios

Read Full Post »

Tenía en su librería Atiza una modesta sección que rotulaba con la leyenda: “Se leen solos”. Tratábase en realidad de una selección de libros que él consideraba perfectos, redondos. Estaban allí, por ejemplo, El Lazarillo de Tormes, Sostiene Pereira, Platero y yo, El extranjero, Miss Zilphia Gant, Huckleberry Finn o Alicia en el país de las maravillas… Los mantenía en media docena de baldas especiales, que se insinuaban como cajas someras, pues las tablas tenían faja, reborde alto. Por eso, porque los consideraba perfectos, redondos, aunque eran rectangulares Atiza recelaba que podían como bolas salir rodando en cualquier momento, si no tomaba precauciones.

Read Full Post »

El librero Atiza, que era Libra, cavilando sobre cómo convertir su signo en Libro –por ser sin duda el signo que le regía–, dio en alterar discretamente el orden del zodiaco. Así que, intercambiándolo con Virgo, colocó Libra inmediatamente después de Leo.  “Leo Libro”, dijo en lugar de “Leo Virgo”, Y hallando que quedaba muy oportuno el giro celeste, sin tardanza notificó el hallazgo a todas las sociedades astrológicas de prestigio de las que tenía noticia.

Read Full Post »

El librero Atiza disfrutaba muchísimo atizando libros. Revolvía el fuego que duerme bajo el menudo carbón gráfico de las líneas. Caprichosamente añadía combustible para que ardieran más. Así, por ejemplo, abriendo al azar un libro de Joyce Carol Oates, leyó esta frase: “insistía en que llevásemos diarios honestos como preparación para la poesía
“¡Diarios sonethos como preparación para la poesía!…¡Azar elemental!”, replicó Atiza despabilando el texto con el soplillo de sus pestañas.

Read Full Post »

Andaba siempre tan en su oficio el librero Atiza, que se afanaba sacando nuevos textos incluso del polvo de los libros; y está el cuento en que, como la experiencia le había mostrado que al rozar los volúmenes para sacudírselo siempre se le ocurrían ideas, además de plumero usaba plum(aytint)ero.

Read Full Post »

Tenía Atiza en su librería, al borde de un anaquel, una docena de tabas delante de los libros, dentro de la tapa de una cajita rectangular de madera que contenía una piedra de afilar de aceite muy usada, y junto a Los cantos de Maldoror abiertos donde dice el conde de Lautreamont: “hermoso como el encuentro casual sobre la mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”. Las tabas provenían de corderos de la provincia de Burgos; la piedra de afilar, de un antiguo carretero de San Pelayo de la Guareña, en Salamanca, que a mitad del siglo pasado también hacía ataúdes, y los Cantos de Maldoror de la editorial “La otra orilla”. Cuando Atiza explicaba el llamativo objeto a clientes curiosos, decía al terminar que allí todo ajustaba como anillo al hueso.

Read Full Post »

“Cierto día” contó alguna vez el librero Atiza, “una mujer llamó a la librería ofreciéndome libros. Más o menos una semana después acudí a su domicilio para verlos. Tenía las paredes del salón cubiertas de estanterías que rebosaban volúmenes y la mesa de trabajo desaparecía bajo un número incalculable de variadísimas urnas cinerarias. ‹‹Vendo toda la biblioteca››, dijo la mujer. ‹‹Toda. Urgentemente. A muy buen precio. Me voy de último viaje y necesito cubrir los gastos… ¡Ah!, se la vendo a condición de que se haga cargo, también y sin coste adicional, de la colección de cenizas de los libros que al pasar de los años se me fueron muriendo entre las manos. ›› “

Read Full Post »

« Newer Posts - Older Posts »

A %d blogueros les gusta esto: